El 25 de mayo termina, luego de ocho temporadas, la muy exitosa serie HOUSE MD. El final de una serie siempre es un asunto complicado. Especialmente cuando la serie ha durado tanto y tiene tantos fans como House. Si el final se hace bien, dará a los fans una sensación agridulce por haber presenciado el apropiado cierre de un ciclo. Pero si se hace mal el show solo dejara un gran número de fans que, furiosos, maldecirán durante la siguiente década en todos los foros. Es que un final de serie mal hecho le arruina el programa entero a uno. Un ejemplo perfecto de esto sería el tan criticado final de Lost, pues quien puede recordar con cariño lindos momentos de una serie cuando sabes que nada será resuelto al final? Que nada de lo que se vio va a tener sentido jamás? O quien puede disfrutar una serie sobre dos mejores amigos sabiendo que esos dos protagonistas pasaran diecisiete años sin hablarse (Como ocurrió en “Will And Grace”).
Y tengamos en cuenta que, en esta época, el que una serie termine no significa que no pueda conseguir nuevos fans. Cualquiera puede conseguir una serie vieja por internet. Pero acaso alguien va a decir “Hey, quiero empezar a ver Lost. La voy a descargar de internet” luego de escuchar a medio mundo hablando de lo atroz que fue ese final?
Ahora bien, como darle a una serie un final que llene la internet de comentarios positivos y sea puesto en todas las listas de ‘mejores finales de series en la historia’?
Aquí van algunas sugerencias…
- Ir por una despedida llorosa.
Suelen ser muy conmovedores los finales de series en los cuales los protagonistas progresan y toman caminos separados en la vida y deben despedirse. La serie icono de los 90, “Friends” es un ejemplo de esto. En esa serie la unidad del grupo de rompe porque Mónica y Chandler se mudan de la ciudad a los suburbios con sus hijos porque compraron una casa. Seguro, los amigos van a seguir viéndose, pero ya no todos los días como en la serie.
También es un ejemplo de esto “Gilmore Girls”. Rory, quien al comenzar la serie tenía 16 años, se convirtió en una joven adulta que, al final, tuvo que despedirse de la madre para ir a trabajar a otra ciudad.
En el conmovedor capítulo final de “The West Wing” el presidente Josiah Edward Bartlet finalizó su mandato y le cedió el poder a Mathew Santos. Un cierre y un nuevo comienzo.
Este tipo de final funciona porque muestra un progreso natural de los personajes, el cierre de una etapa. Cuando una serie dura muchos años los personajes crecen y, es lógico, que no se queden en el mismo lugar en el que estaban cuando los conocimos.
- Un “must”? Traer de regreso personajes queridos que habían dejado la serie.
Cuando una serie dura muchos años suele haber personajes que fueron protagonistas al principio de la misma, y fueron muy queridos por los fans, pero luego dejaron la serie. Es siempre una buena idea que algunos de esos personajes regresen para el final. Al público le gusta saber que fue de ellos. Y genera un reencuentro (tanto del publico con los personajes como de los personajes entre sí) que deja el corazón contento y pone un sabor dulce en la boca. De esto el final de ER. es un muy buen ejemplo. Luego de 15 temporadas, la serie tenía varios personajes que se extrañaban. Y fue realmente hermoso ver a Carol, Doug, Susan y Elizabeth reunidos nuevamente para participar del evento de la fundación del Dr. Carter.
- Hacer que el ciclo vuelva a empezar.
A veces no hay un mejor final que un nuevo comienzo.
En el último capítulo de ER. Emergencias, por ejemplo, todas las tramas fueron cerradas con un moño, pero en la escena final los médicos tuvieron que dejar lo que estaban haciendo para hacerse cargo de una nueva emergencia. Y la hija de un protagonista (personaje que tenía seis años al comienzo del show) se convirtió en medica y comenzó a trabajar en el hospital en el que transcurre la serie. El último capitulo de ER. es el primer día de trabajo de ella. El show termino con ella y los otros médicos corriendo a la sala de emergencias. Los personajes llegaron a un círculo completo, luego retomaron sus rutinas de siempre y todo vuelve a comenzar. Así es la vida.
- Adaptar el final al mensaje central de la serie y al tema de la misma.
En los cinco minutos finales de ‘Six Feet Under’ se avanzo al futuro y se vieron momentos clave de la vida futura de los personajes, incluyendo las muertes de cada uno de ellos. Este final fue realmente brillante no solo porque satisfizo la curiosidad de los fans, que gustan de saber que les deparara el futuro a sus personajes preferidos, sino también porque transmitió perfectamente el mensaje clave de la serie: no importa lo que seas o lo que hagas en la vida… todos terminamos igual de muertos.
Otro ejemplo de esto es el capítulo final de “Los Soprano”. En este el capo de la mafia Tony Soprano se encontró con que la pandilla rival lo quería muerto y el FBI estaba cerca de atraparlo. En la última escena, Tony se reúne en un restaurante con su familia para cenar, y mira para todos lados atento, por si aparece alguien para matarlo o arrestarlo. Se sobresalta cada vez que la puerta se abre. Finalmente, su hija está por entrar al restaurante, el mira hacia la puerta, que se abre y… pantalla a negro. Que paso? Era la hija? Era alguien para matarlo? Era alguien para arrestarlo? Si se analiza el mensaje que dio la serie durante seis temporadas uno puede darse cuenta de la respuesta: Tony no fue asesinado… todavía, ni tampoco fue arrestado… todavía. El va a pasar el resto de su vida (dure lo que dure) mirando por sobre su hombro y amenazado tanto por el FBI como por sus rivales. Su vida va a ser siempre así. La vida de un mafioso siempre es así. El ‘Nada cambia’ sería una manera espantosa de terminar cualquier otra serie, pero funciono perfectamente para “Los Soprano” porque encajó con el personaje central y la temática principal del programa.
- Nunca terminar una serie revelando que todo era un sueño.
Nada más frustrante que seguir una serie durante años para luego descubrir que nada de lo que uno ha visto ocurrió realmente.
- Siempre es una buena idea darle al villano principal un destino peor que la muerte.
En la series de larga duración, los fans pueden pasarse años viendo como un villano atormenta a los protagonistas una y otra vez. Para ciertos villanos la muerte parece ser un castigo demasiado suave.
En el capítulo final de 24, el ex presidente de los Estados Unidos Charles Logan intento suicidarse, pero en lugar de morir terminó en un estado vegetativo permanente. Luego de ver a Logan arruinarle la existencia a Jack Bauer más de una vez, ese final resultó satisfactorio.
Esperemos que el final de House MD. pase a la historia de la televisión como uno de los mejores finales de serie, y que no dé a los fans motivos para protestar durante los años por venir.
Cuando se lo hace bien, partir es realmente ‘un dolor tan dulce’. Pero hecho erróneamente, solo deja un gusto muy amargo en las bocas de quienes fueron leales seguidores de una serie durante años.
Lara
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domingo, 6 de mayo de 2012
EL FINAL DE UNA SERIE: Como hacerlo bien.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Entretenimiento… pero de calidad
Si bien algunas de las mejores series ya terminaron, o están a punto de terminar, pero gracias a los DVDs y a las descargas por internet uno igual puede engancharse con ellas o simplemente volverlas a ver.
Este excelente drama político tenía un cierto aire Clintoniano, pero estaba centrado en un gobierno ficticio que era, por lejos, superior a cualquier gobierno real en la historia mundial. El Presidente Jed Bartlet (interpretado por Martin Sheen) era un jefe de estado que todos los políticos deberían imitar, y era aconsejado un equipo de primera categoría. Bartlet y su staff eran brillantes, luchadores feroces y fieles a sus convicciones. Pero no eran perfectos. Lejos de ello. Los personajes fueron construidos de manera tal que sus muchas virtudes no implicaban que dejaran de ser humanos con sus fallos y defectos.
La serie estaba impecablemente escrita (especialmente en las primeras 4 temporadas), era atrapante, dramática y cómica a la vez. Incluso aquellos capítulos que no me gustaron del todo, no eran lo que se diría “malos”. Y el elenco era excelente. Contaba con el genial Martin Sheen, la adorable Allison Janey y la siempre-increíble Stockard Channing como una primera dama fuerte y con carácter. También es de destacar el súper atractivo y talentoso Rob Lowe como un joven idealista (Lowe fue una mini estrella infantil que en su juventud desapareció perdido en las drogas hasta que lo contrataron para The West Wing y volvió al estrellato). Y como olvidar al fallecido John Spencer? La genialidad y la sonrisa distintiva de este actor veterano iluminaron la serie hasta su lamentable deceso en el 2005. También Richard Sheireff hizo una magnífica interpretación de Toby Ziegler, director de comunicaciones extremadamente serio y oscuro, pero muy querible y el favorito de muchos. Cada uno de estos actores “la rompió” en su rol e hizo de los personajes absolutamente inolvidables.
Si tengo alguna queja sobre The West Wing, tal vez sea que, a veces, peco de pedante y machista. Pero, con todo, es uno de los pocos programas que hace a sus fans mucho más inteligentes y reflexivos. La forma en que este show elevo la calidad del espectáculo es algo que extraño terriblemente. Pero todo lo bueno llega a un final. Y cuando el mandato del presidente Bartlet terminó en el 2007, la cadena NBC decidió sabiamente que el programa terminara también.
Desafortunadamente, es difícil encontrar un buen sitio online para descargar The West Wing, pueden hacer click aquí y verla doblada al español, o pueden revivir las siete gloriosas temporadas comprando los DVDs.
Lamentablemente los responsables de la serie no quisieron terminar la serie cuando todavía llevaba la delantera, y Friends fue víctima de un triste declive en sus dos últimas temporadas. Con todo, fue despedida por millones de fans fervientes (yo incluida) y bien merecidamente paso a la historia como el fenómeno televisivo más grande de los últimos tiempos.
Revivan la magia de la amistad incondicional descargando todos los capítulos en esta página.
Recuerdan esa propaganda de papas fritas con el slogan “comer una sola es imposible”? Bueno, 24 definitivamente es el equivalente televisivo de esa frase. Ver un solo capitulo es imposible. Esta serie de acción y drama político/policial atrapa al espectador desde el arranque. Es simplemente adictiva. Y cuenta con una formula novedosa: la historia es contada en tiempo real. Cada capítulo representa una hora en la vida de los personajes, y cada temporada consta de 24 capítulos que forman un único día en el cual ocurre de todo.
El atractivo protagonista es Jack Bauer, interpretado por Kiefer Shutherland. Jack es un agente de la ficticia CTU (Unidad Contra-terrorista), y se dedica a desmantelar células terroristas y atrapar a personas muy malas utilizando métodos muy cuestionables moralmente pero “infalibles” (léase: tortura). En menos de un día Jack Bauer tiene que lograr objetivos como: detener el asesinato de un candidato presidencial, parar un ataque nuclear contra Los Ángeles o frenar múltiples ataques bio-terroristas contra varias ciudades importantes norteamericanas. Y tiene que hacer todo esto mientras las personas que más ama se encuentran en peligro. Se trata de un héroe extremadamente complejo: por momentos parece un “sabelotodo”, algo sádico y con aires de mesías, pero en esa misma hora puede transformarse en algo tan adorable como una caja de cachorritos. El personaje resulta querible con todos sus defectos. Y a pesar de sus métodos, sus intenciones siempre son las correctas (Y ayuda el que sea condenadamente sexy).
Pero Kiefer Shutherland no solo es atractivo, sino que tiene un talento impresionante que resultó ser otro pilar fundamental de 24. Shutherland comenzó actuando de pequeño, y fue una pequeña estrella infantil. Pero una mala racha de malos proyectos, y el hecho de que Julia Robers (a quien conoció filmando “Linea Mortal”) lo plantara en el altar horas antes de lo que hubiera sido su boda, hundió a Kiefer hasta que desapareció del mapa. Fue 24 su oportunidad de regresar a la fama. Pero en el comienzo, 24 era solo una pequeña serie en FOX, que nadie realmente veía, y que iba a ser cancelada tras solo 10 capítulos. De repente, el talento de Shutherland le valió un super merecido Golden Glove, y el show comenzó a tener una enorme repercusión y creció hasta ser el gran fenómeno que es ahora, convirtiendo al protagonista en el nuevo Rob Lowe.
Este mes, FOX va a estrenar para Latinoamérica la octava y última temporada. Pero todavía pueden subirse al tren de adrenalina y descargarse la serie desde el comienzo en esta página. Aunque absténganse de ver 24 si sufren de alguna condición cardiaca. Quedan advertidos.
Con solo tres temporadas, Mad Men es una serie relativamente nueva si se la compara con las anteriormente mencionadas en este post. Pero parece que va en camino a convertirse en otro fenómeno de culto. Desde el comienzo ha recibido merecidos elogios por la calidad de su guion, su detallada ambientación (que le da gran realismo histórico) y porque constantemente invita al pensamiento y el debate con temas controversiales tratados profundamente.
Se centra en una agencia de publicidad ubicada en la avenida Madison (de ahí el título), meca del mundo publicitario, y está ambientada a principios de los años 60. El gran “gancho” de la serie es como se explora aquella época en la que se estaban apenas gestando grandes cambios políticos y sociales. Mad Men toca temas como el racismo, la homosexualidad, el machismo, el rol de la mujer, el divorcio y la infidelidad mostrándolos tal como eran vistos en esa época. Podemos ver los cambios radicales que hubo desde entonces, y como algunas cosas sencillamente nunca cambian.
Publicado por
Lara Garcìa Costanzo
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miércoles, febrero 03, 2010
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jueves, 7 de enero de 2010
Resoluciones de año Nuevo
Sucede alrededor de cada 31 de diciembre (días más, días menos). Y es un fenómeno tan inevitable como la “invasión” de turistas y las tormentas de verano en Mar del Plata. Pero ocurre en todo el mundo. Me refiero al viejo y temible balance de fin de año.
Casi al mismo tiempo que levantamos nuestras copas, admiramos los fuegos artificiales y comemos como si no hubiera un mañana, convertimos nuestra vida entera en listas: fracasos, éxitos, cosas que tengo, cosas que me faltan, cosas que ya hice y cosas aun por hacer. Con mayor o menor severidad analizamos los 12 meses que se fueron para no volver y vemos exactamente cuan “productivo” fue el año que despedimos. Y esta reflexión trae aparejada promesas o resoluciones de año nuevo de toda índole: bajar algunos kilitos de más, leer determinado libro, o concretar algún proyecto más importante, (sea profesional o personal).
Este momento de balance puede ser usado para castigarnos a nosotros mismos y golpearnos duramente por lo que no hemos hecho. Sabemos bien que, contrario al dicho popular, año nuevo no es en realidad vida nueva. Tenemos una mochila llena de años nuevos pasados. El tiempo transcurre. Y nos enojamos al ver como lo hemos desperdiciado.
Aunque me parece que hay otra visión mucho más saludable. Podemos usar este balance constructivamente para organizarnos y ver cómo podemos resolver aquellos asuntos pendientes que tengamos colgando por ahí en nuestra vida, al mismo tiempo que admiramos lo lejos que hemos llegado. Esa agenda en blanco que estrenamos es una invitación a “ponernos las pilas” y mover las piedras metafóricas que nos queden en el camino.
Claro, a medida que pasan los “años nuevos” y uno llega a cierta edad, a los proyectos que uno de hecho tiene se le suma la odiosa presión social de los proyectos que uno debería tener o de todo lo que uno ya debería haber hecho de acuerdo con las tías, las madres, las abuelas, vecinas, amistades, etc. (“así que 30, y no estás casada?”, “todavía no te recibiste?”, “Y hace cuanto estás trabajando en lo mismo?” “Y los chicos para cuando?”). Es esa voz destructiva del resto de la gente lo que uno tiene que descartar.
No es que este mal desear de corazón cosas que aun no tenemos y elegir precisamente esta época del año para decidir nuestros próximos pasos en la vida. Está en la naturaleza humana querer más de lo que se tiene. Cuando logramos algo nos tomamos un tiempo para disfrutarlo y nos preguntamos, “Y ahora qué?”. Y eso está bien. Tenemos que tener cierta ambición. Dejar de soñar es morir en vida. Lo malo es cuando permitimos que otras personas dictaminen que es eso que tenemos que lograr y cuando. Si quienes nos apuran son los otros, no vivimos nuestra propia vida a nuestro propio ritmo. Sino que seguimos mandatos ajenos y arbitrarios.
Por tanto, lo que realmente deseo para mí y mis seres queridos es un 2010 lleno de éxitos que traigan satisfacción y felicidad. Que para todos sea “un año productivo”, lo que sea que cada uno entienda como tal.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Muy buenos documentales sobre la última dictadura militar
Pude ver en el festival de cine de Mar del Plata dos documentales muy interesantes sobre la dictadura vivida en Argentina desde el 76 al 83. Ambos tienen en común el hecho de abordar el tema de una manera original, y aportar visiones nuevas sobre un tema que ya es conocido por muchos.
“Adopción”, un film de David Lipszyc.
Esta película comienza con la historia de Ricardo, un homosexual que vive feliz con su pareja, pero que desea con todo el corazón adoptar un niño. Ocultando su condición de gay, Ricardo logra finalmente adoptar a Juan: un pequeño nacido en 1976, que a los 8 años todavía se encontraba en un instituto para huérfanos, esperando ansiosamente una familia.
Cuando Ricardo decide investigar más profundamente el origen de Juan, descubre una historia demasiado dolorosa, relacionada con la dictadura.
Entonces, es un documental sobre la adopción? sobre adoptar siendo gay? O sobre la dictadura del 76? La verdad es que es un poco de todo. Y esa mezcla hace que la película sea tan interesante, controversial y única.
Cabe destacar que esta película tuvo que hacerse a modo de “Documental ficcionalizado” cuando las personas que vivieron los hechos decidieron no aparecer en cámara. Así que se reconstruyeron las entrevistas realizadas a los protagonistas de la historia mediante el trabajo de actores muy talentosos. Las entrevistas actuadas eran intercaladas con escenas que parecían ser videos caseros filmados por los protagonistas. El efecto de “toma cacera” estuvo muy bien logrado. Y este documental, pese al método elegido para hacerlo, jamás perdió credibilidad.
“Padres de plaza de mayo: 10 recorridos posibles”
Este documental fue premiado por el jurado con una muy merecida mención especial.
Su director, Máximo Daglio, decide indagar sobre los horrores del último golpe de estado desde un punto de vista nunca antes explorado: el de los padres de los desaparecidos. Para el que ya conoce lo ocurrido entre el 76 y el 83, esta nueva mirada resulta fascinante.
Porque los padres no tuvieron el mismo protagonismo histórico que las madres? Es la pregunta disparadora de este documental tan educativo como conmovedor.
Diez maridos (algunos ahora viudos) de las madres de plaza de mayo, hablan de sus hijos fallecidos, de lo que vivieron junto a sus esposas y sobre la imposibilidad de elaborar el duelo habiendo sido privados de los cuerpos.
Un momento particularmente desgarrador es cuando uno de los padres dice que cuando muera quiere que sus cenizas sean arrojadas al rio de la Plata… porque es allí donde se encuentra su hijo. Un golpe al corazón de los espectadores.
Publicado por
Lara Garcìa Costanzo
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jueves, noviembre 19, 2009
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domingo, 15 de noviembre de 2009
Amor, soledad y destino en el festival internacional de cine
Un mismo tema, puede dar lugar a una cantidad impensable de películas completamente originales, creativas y diferentes entre sí. Aunque se trate de un tema tan gastado por la industria cinematográfica como es el amor.
Siendo una persona muy romántica y soñadora, no es extraño que de todas las películas que elegí ver en el festival de cine de Mar del Plata (el cual oficialmente concluyo ayer), cuatro hayan tenido el romance, la soledad y la búsqueda del propio destino como denominador común.
El narrador nos advierte al comienzo “Esta es una historia de Chico conoce a Chica. Pero NO es una historia de amor ”. Yo encontré esa afirmación un poco errónea. Puesto que la película de hecho se trata de amor. Del amor que no es correspondido. Y quien no ha pasado por eso? En efecto, uno de los mayores atractivos del film es como se logra capturar con asombrosa precisión la realidad de ese tipo de situaciones. El espectador o se ve a sí mismo en alguno de los personajes, o conoce a alguien que se comporta como Tom o Summer. Y en más de una escena uno se encuentra pensando “Es tal cual”.
“Away we go” (Lejos nos vamos). Otro golazo del festival, a mi entender. Esta cálida y dulce, pero completamente anti-cursi, comedia romántica cuenta la historia de una pareja tratando de prepararse para la llegada de su primer hijo. Burt y Verona son una pareja feliz ante el embarazo (accidental pero bienvenido). Pero repentinamente son descolocados totalmente cuando los padres de Burt anuncian que se van a ir a vivir a Europa. El mundo de la joven pareja parece entonces caerse a pedazos, ya que contaban fuertemente con la presencia de los futuros abuelos. Y no tienen ningún otro familiar o conocido cerca que les sirva de apoyo para criar a ese hijo “correctamente”. Ahí surgen todas las dudas e inseguridades de Verona y Burt, quienes emprenden un viaje por diferentes ciudades, visitando a todos sus conocidos (una colección de interesantes personajes secundarios), tratando de encontrar no solo un lugar para vivir, sino un modelo de familia para imitar. Predeciblemente, terminan descubriendo que no hay recetas perfectas y que deben encontrar su propio camino. Es un viaje interesante y divertido para ver.
“The exploding girl” (La chica explosiva). Esta película romántica sea probablemente la menos creativa de todas las que vi. Si bien es dulce, entretenida y cuenta con buenas actuaciones, la historia falla tratando la vieja fórmula “No-vi-lo-que-estaba-delante-mío-todo-el-tiempo” de una manera superficial a la que estamos acostumbrados. Se trata de una jovencita con epilepsia que está enamorada de alguien que no la quiere. Y tiene un mejor amigo que, para sorpresa de nadie, está verdaderamente loco por ella. Es una historia sobre el primer amor y el paso a la adultez, aunque se podría haber usado el factor de la enfermedad para darle mayor originalidad y profundidad. Sin embargo resulta entretenida si uno quiere pasar un buen rato.
“Nothing Personal” (Nada Personal). Un drama romántico europeo que se centra en una chica muy misteriosa que, por razones desconocidas, se aísla a si misma de la sociedad y decide llevar una vida errante, vagando como mochilera. De ella solo se puede adivinar que sufrió una tragedia personal y perdió un gran amor. Conoce a un viudo que le ofrece comida a cambio de trabajar en su casa y granja. La chica acepta únicamente si él promete nunca preguntar nada personal sobre ella. Desde allí la historia se dirige lentamente justo hacia donde el espectador imagina. Excepto que las grandes preguntas en la mente de la audiencia quedan sin responder.
Con la premisa de mantener el misterio, la autora se propone demostrar que dos personas pueden vivir un gran amor prácticamente sin saber nada el uno del otro, y que para que una película conmueva al espectador no hace falta dar demasiada información sobre los personajes. Y aunque generalmente es bueno dejar algo a la imaginación de los espectadores. En este caso el resultado es una película bastante lenta, con una historia pobremente construida y no del todo creíble. Pero no necesito aclarar que el cine es muy subjetivo. Y esta pelicula puede resultar muy interesante para alguien que sea muy fan del cine europeo.
Publicado por
Lara Garcìa Costanzo
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domingo, noviembre 15, 2009
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